jueves, 4 de diciembre de 2008

eso

Mientras me lavaba los dientes pensé que te iba a escribir una carta de amor que dijera: pibe, vos si que me hacés reír.
Después me hice un buche y escupí agua rosa.
No era sangre. Era agua rosa.
Te juro.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Cómo ser un ser-sensible

Para ser un ser-sensible debe usted despertarse a las 5 de la mañana y tomar un baño de inmersión con burbujas. Luego del baño, deberá mirarse al espejo desnudo y repetir la palabra “sersensible” cinco veces observándose los ojos. Si aquí deja caer una lágrima, mejor.
Lea (siempre utilizando anteojos) cualquier libro que no esté considerado best-seller y hable por teléfono lo menos posible. Tampoco utilice elementos de computación y/o internet.
Su pareja, que también deberá ser un ser-sensible al igual que usted, debe medir menos de 1, 75 y usar ropa liviana (en lo posible de algodón y blanca). Se aconseja que los momentos de amor entre ámbos no duren menos de 3 horas y se den por la madrugada o al amanecer. De lo contrario, puede que usted tenga la sensación de que le faltó “algo”, que no sabe qué es. Si esto llegara a ocurrir, no intente buscar ese “algo”. No lo encontrará jamás y conocerá la frustración (sentimiento poco aconsejable).
Las palabras más apropiadas para un ser-sensible son: analógico, mágico, blanco, negro y camino. No se abuse: utilícelas sólo cuando sienta que son necesarias e irremplazables.
Por último, intente dormirse llorando. Puede usted hacerlo pensando en cosas horrendas, tristes y/o melancólicas. Pincharse el brazo, o pegarse la rodilla contra una pared, también sirve

miércoles, 26 de noviembre de 2008

mucho mimo

Para que me cuides me enfermé y te hablé en portugués.
Me hice la debil y te toqué un poco la cara con los labios calientes.
Después te dije que me iba a ir de viaje para siempre y cuando lloraste, me sentí linda.

La próxima vez que te me acerques voy a besarte.
Te aviso.
Podemos jugar con legos, fuego y naftalina.
Pero después, voy a besarte un poco.
Te aviso.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Violeta

El día en que Violeta terminó de llorar hizo una lista de “cosas para no hacer más”. Entre lo que escribió decía que no iba a simular estar relajada cuando en realidad se sentía tensa, que no iba a dar tantas vueltas antes de comer, antes de besar ni antes de decir cosas importantes.
Se pintó los labios de rojo y cantó frente al espejo una canción de Frank Sinatra. Besó el espejo, se besó el brazo y gritó el estribillo de Stormy weather por la ventana. Dos veces y a capela.
Violeta llamó por teléfono a un hombre que le gustaba y le pidió de tomar un café. Quiero que vos y yo tomemos un café o una coca, quiero eso, le dijo. Ante semejante firmeza, el hombre gustado por Violeta respondió que si y se tocó el pelo de los nervios.
Violeta colgó el teléfono y se volvió a pintar los labios de rojo. Bailó un poco frente al espejo y salió corriendo a encontrarse con él. Apenas lo vio, lo besó y le dijo: vos vas a ser la persona con la que voy a practicar ser distinta.
El hombre sonrió, y volvió a tocarse el pelo de los nervios.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Cuento Para Bebés Profundos

Cuando nadie la mira, Olimpia flota. Flota en el aire durante unos segundos para que nadie se avive de que ella, si quiere, puede flotar un poquito. Cuando está triste porque siente que hay gente que la quiere lastimar o que algo no le sale, Olimpia se encierra en el baño de su casa, baja la tapa del inodoro, se sube encima y flota durante casi un minuto.
Olimpia camina por una calle multitudinaria y la gente que pasa a su lado siente un cosquilleo en los talones porque cuando Olimpia flota, levanta un poco de vientito. Cuando alguien le pregunta a Olimpia a qué se dedica, ella se detiene y responde seria: "Yo trabajo para un señor que vende ropa. El señor la fabrica, y yo me paro delante del mostrador de su negocio, sonrío y vendo cosas. Eso es todo".
Lo cierto es que mientras Olimpia sonríe detrás del mostrador, aprovecha para flotar más que nunca porque nadie puede verle los pies.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Amalia y la vida

Amalia se sienta frente a su computadora y finge estar concentrada. Abre ventanas, las cierra y mueve el mouse como si estuviera en algún tipo de asunto importante.
Deja de tocar las teclas y agarra su cámara de fotos. Se saca fotos largando carcajadas. También se saca fotos con cara de chica sexy y unas con cara de enojada. Las mira y se siente parecida a su abuela.
Amelia lee un libro que habla del amor líquido o algo parecido.
Últimamente se toma muy en serio a un señor que dice que falta poco tiempo para que el ser humano pierda el deseo de amar y las ganas de comer. Pero se olvida rápido y se pone a dibujar estrellitas como si fuera una nenita.
Amalia mira por la ventana y dice ohmm durante veinte minutos. Mientras dice ohmm piensa en coca-cola, en milanesas, en la sonrisa de un vecino que le gusta, en una poesía que aún no entendió y en una canción en la que se imagina como protagonista.
Cuando termina, se acuesta pensando que la vida está mucho más linda que siempre y se concentra para soñar con que no se le acabe el buen humor.

lunes, 3 de noviembre de 2008

cuando te agarre

Cuando termine de escribir voy a ir a agarrarte de la cintura y te voy a pedir que bailemos un rato. Cuando me digas que si, te voy a chupar la punta de la nariz y me vas a decir que soy la más linda del cuarto. Después vamos a pensar que somos dos personas con suerte y no vamos a decirnos nada. Cuando pase ese momento, voy a cocinarte un bife con vegetales y te vas a sorprender un poquito. Ahí es cuando te vas a tomar un trago de vino y te vas a reír solo, sin saber que te estoy mirando. En ese preciso instante, voy a enamorarme de vos. Voy a planear un viaje juntos y conversaciones de todo tipo frente a distinta gente. Voy a pensar en libros que nos describen y en las películas que vamos a ver en tu casa. Voy a armar una lista con nuestras futuras canciones preferidas y otra con los lugares de los que nos haremos habitués.
Pero igual vos no te vas a dar cuenta de nada porque te voy a decir que sos un poco personaje, para disimular todo y cambiar de tema.

domingo, 26 de octubre de 2008

Cuento Para Infantes Profundos

El hombre de azúcar camina por la calle Riobamba y piensa que el mundo no está hecho para él. Observa humanos con traje y corbata, humanas con pollera y taco aguja y vuelve a pensar que el mundo, definitivamente, no está hecho para él. Se asoma a un kiosco y pide un paquete de galletitas de agua. Sin embargo, un señor de bigotes que atiende detrás del mostrador no tiene cambio y el hombre de azúcar se lamenta en silencio y mirando para abajo: este planeta se ha vuelto loco.
Al caer la tarde se sienta en una plaza céntrica repleta de arbolitos grises y al hombre de azúcar se le acerca una paloma que le muerde un pedacito de la oreja. El hombre de azúcar piensa: las palomas se han vuelto cada vez más confianzudas. Saca un pañuelo de su bolsillo y se limpia cinco lagrimitas que se desprenden de sus dulces y granulados agujeritos por donde mira.
Hacia la noche, el hombre de azúcar decide olvidarse por un rato de sus penas, toma tres sorbos de jugo de limón para relajarse y se recuesta en su cama para soñar con tortas y felicidad.

sábado, 25 de octubre de 2008

Ay, ella

-Parece rico el queso. Viste que cuando yo hablo a veces parezco medio confundida pero en realidad sé perfectamente lo que estoy diciendo. Ahora por ejemplo podría decirte frases concretas, pero no. Elijo oraciones un poco más complejas para confundirte un poco. Para ser más misteriosa, viste. Yo soy medio así, medio rarita, pero no. Me hago nada más. Pasame un pedazo de queso, por favor. Gracias. Te digo todo esto porque pienso que vos capaz pensás que yo invento cosas y eso. En realidad, la verdad verdadera, es decir, lo verdadero de esto es que yo te estoy tratando de decir algo muy simple, algo así como que me gustás capaz, pero no. No es eso. Me sale esto. No me sale otra cosa. Me sale esto. Voy a dormirme pensando en esa cosa que no me sale para ver si me despierto iluminada. Ay, al final no es rico este queso. Pero no es rico para nada este queso. Qué lástima, ¿no?.

-A mi me parece rico.

-Ah.

jueves, 16 de octubre de 2008

mala

Voy a decir que me gustan mucho las verduras y los perros. También voy a decir que tengo grandes ideas y que nunca me gustó el mundillo del espectáculo. Voy a llevar un anotador y un lápiz negro para escribir palabras inteligentísimas y describir a gente interesantísima. Durante los descansos opinaré sabiamente de política, globalización, instituciones públicas y mundo contemporáneo.
Quizás lastime a un par de hombres y luego los bese para confundirlos. Comeré chocolates caros y sushi de primera con gente bella. Tomaré café con aspirinetas y me pondré perfumes con gusto a sal.
Y si alguien llegara a caerme mal, le haré un vudú. Sin pensarlo dos veces.
Porque soy una piba jodida

sábado, 4 de octubre de 2008

Dos mujeres

A Elena acaba de dejarla el amor de su vida.
Elena llora. Llora en su cama, en el baño, mientras cocina un huevo revuelto y mientras habla por teléfono. Grita palabras y frases cortas como “forro”, “hijos de puta todos”, “te amo”, “listo“; y en un momento balbucea una canción de un cantante puertorriqueño de moda que ni siquiera le gusta.
Elena no duerme. Llora. Come una lata de arvejas secas y llora. Rompe objetos. Marca un número en el teléfono, corta. Marca otro y le llora a su amiga María
María le dice palabras lindas: mejor que se terminó, nunca más, ahora sí, llegó la hora de pensar en uno, che; al fin y al cabo se trata de una relación nociva/enferma/histérica/dependiente que hace mal al alma y baja el autoestima una barbaridad.
Elena responde: qué lindo, qué lindo poder ver las cosas tan claras. Asegura que la relación en sí era “in-disfrutable” y que no sirve tapar los verdaderos problemas de uno con un desamor ridículo.
No sirve, no sirve, no sirve; le grita.
Cortan el teléfono contentas.
Las palabras de María y Elena quedan resonando en la cabeza de ambas durante largos minutos.
Mientras Elena se duerme, María toma vino, fuma marihuana, escucha canciones románticas con su novio y piensa que sin él, su vida no tendría ningún sentido.

martes, 30 de septiembre de 2008

Yo pretenciosa

quiero aprender a escribir cosas hermosas como poesías y cuentos largos.
Que siempre estén llenos de puntos y comas, y mensajes ocultos y evidentes.

lunes, 29 de septiembre de 2008

baba

Mariana fuma un cigarrillo y espera. Prende otro, lo fuma y escupe contra el piso.
Carlos fuma un cigarrillo y espera. Prende otro, lo fuma y camina.
Observado por Mariana, Carlos pisa su escupida y sin saberlo, lleva en su zapatilla un poco de su mal trago.
Más tarde, mientras hierve fideos, se siente raro y escupe.
Mariana se mira al espejo y ensaya una escupida fuerte contra el espejo de su baño.
La cara que pone cuando hace volar su saliva hacia el infinito le parece extraordinariamente sexy.
Piensa: “Ya se van a dar cuenta”
Piensa: “soy más linda así”.
Piensa: “soy muy, muy particular”.

Pone la mente en blanco y vuelve a escupir.

lunes, 22 de septiembre de 2008

mucho antes

La chica telemarketer se levanta todos los días 20 segundos antes de que suene el despertador. Se sube al colectivo 15 minutos antes de lo que debería y llega un poco antes al lugar en el que suele maldecir en voz baja a no menos de 15 personas por día. Antes o después de que alguien antipático le diga algo malo, pone voz con cara de angustia o de chica dura, dependiendo de lo que le convenga.
Antes y después de comer se lava los dientes con más pasta de la que soporta su cepillo y se hace cinco buches con agua un poco menos caliente que la que usa para bañarse.
Todos los días antes de acostarse, la chica telemarketer escucha una canción de amor diferente y antes de que termine llama a un chico que alguna vez gustó de ella para decirle que antes no le pasaba esto, pero que ahora lo quiere ver todo, pero todo el tiempo. Antes de que sea tarde te lo digo, le dice. Antes de cortar le lee un poema que habla de las pérdidas y le pregunta cuánto cree que falta para que se encuentren para siempre.

domingo, 14 de septiembre de 2008

che

Desde hoy dejo de hacer cosas raras con mi cerebro. Voy a empezar a correr y a besar a la gente que se me cruce por el parque. Tomar un poco de agua mientras me bañe. Fumar algo de humo de cada ambiente y feliz, vomitar bastante. Comer alcauciles y tomates rojos. Ir a París en tren y caminar sin miedo por lugares oscuros. Soñar con almohadas. Y que cuando llueva se me moje mucho el jean. Mucho más que a los demás.

Esto debería ir en forma de lista.

viernes, 5 de septiembre de 2008

pucha

-¿Cuándo se me va a pasar?
-Ya se te va a pasar vas a ver
-¿Pero cuándo?
-Un día te levantás y te olvidaste
-Ah
-Vamos al cine así te distraes
-¿Pero ese día vos cuándo decís que va a ser?
-Si seguís así nunca
-¿Ves?. No se me va a pasar nunca. No quiero ir al cine ni a ningún lado más.

lunes, 1 de septiembre de 2008

pezzz

Yo escribo lo que quiero.
Mirá, mirá:

cinco peces nadan
en el agua. dos hacen pis. Uno va derecho
y se mete en una cuevita. Ahí encuentra el amor.
No mentira, se confunde. Piensa que lo encontró pero no.
Nada que ver. No nada más y se amotina en la cuevita. Se convierte en santo y todos los demás peces lo visitan y lo imitan.
Después se olvidan y siguen nadando. Después de eso se los come un hombre raro que los pesca infraganti.

Que lindo que lindo.

La libertad. Es bár ba ra.

martes, 19 de agosto de 2008

Íntima

Querido blog:
Hoy fui a una fiesta en la que había bebidas cola que no eran ni coca ni pepsi. Sentí angustia y me vi obligada a ir a llorar al baño.
Pronto tendré otra fiesta, ya te contaré.
Con el amor de siempre,
Magda

viernes, 15 de agosto de 2008

shalom

En Israel veré a gente con rulos y sombrero. Gente con vestidos y otros con camperas.
Me dijeron eso.

lunes, 11 de agosto de 2008

Ana y Oscar

Oscar pisa un palito verde en una calle muy marrón. Lo levanta y descubre que el palito se parece demasiado al palito que siempre lleva su amiga Ana en el bolsillo de sus pantalones oxford. La llama para explicarle la coincidencia y Ana se emociona.
Ana le dice a Oscar que no es ninguna casualidad que ambos hayan encontrado palitos parecidos y le pide de tomar un café. Oscar acepta el café pero le agrega medialunas para que sea más lindo todo porque llueve y hace mucho frío.
Mientras comen medialunas y toman café ponen los palitos sobre la mesa. Descubren que son más diferentes entre sí de lo que pensaban, pero ninguno dice nada al respecto. Oscar le agarra la mano a Ana y le asegura que si este tipo de casualidades siguen apareciendo, no hay dudas de que entre ellos va a surgir una historia de amor que va a dar que hablar. Lo de “va a dar que hablar” lo repite dos veces.