sábado, 8 de noviembre de 2008

Cuento Para Bebés Profundos

Cuando nadie la mira, Olimpia flota. Flota en el aire durante unos segundos para que nadie se avive de que ella, si quiere, puede flotar un poquito. Cuando está triste porque siente que hay gente que la quiere lastimar o que algo no le sale, Olimpia se encierra en el baño de su casa, baja la tapa del inodoro, se sube encima y flota durante casi un minuto.
Olimpia camina por una calle multitudinaria y la gente que pasa a su lado siente un cosquilleo en los talones porque cuando Olimpia flota, levanta un poco de vientito. Cuando alguien le pregunta a Olimpia a qué se dedica, ella se detiene y responde seria: "Yo trabajo para un señor que vende ropa. El señor la fabrica, y yo me paro delante del mostrador de su negocio, sonrío y vendo cosas. Eso es todo".
Lo cierto es que mientras Olimpia sonríe detrás del mostrador, aprovecha para flotar más que nunca porque nadie puede verle los pies.

7 comentarios:

tatatata dijo...

ay que lindo

Diego dijo...

A vos seguro que la película "Le fabuleux destin d'Amélie Poulain" te gustó mucho.

Anónimo dijo...

me encanta. soy una desconocida en el mundo de los blogs,no suelo leerlos pero me declaro una gran aficionada de una chica asi.
salud

MQDLV dijo...

hola, leí algunos relatos de tu blog y, ahora, siento que una melodía clásica se apoderó de mis sentidos...
gracias por tu visita...

Monina dijo...

Ternura y creatividad puestas en pocas palabras.
Leo algunos blogs pero suelo no comentar, pero este post me atrapó.
Me pasó algo parecido a tatatata, me quedé con cara de: ay que tierno...
Muy bueno. Volveré.

Botijabobo dijo...

¿Y ahora qué hago con tanta música?

ignacio dijo...

otro cuentito de los que me voy a guardar. permiso, me lo guardo para mi.
gracias!