Me obligaste a escribir una listita en un papel sin renglones y las palabras chocolate, beso y rulos, me quedaron torcidas. Entonces te pedí perdón mientras me reía y cerré los ojos para cantar una canción inventada en inglés, para que te guste. Cuando los abrí te escuché decir “que linda” y te respondí que gracias.
Hagamosnos los raros en un colectivo (o subte), para que los demás se alejen un poco.
Así nos sentimos más pegados.