Mientras me lavaba los dientes pensé que te iba a escribir una carta de amor que dijera: pibe, vos si que me hacés reír. Después me hice un buche y escupí agua rosa. No era sangre. Era agua rosa. Te juro.
agua rosa salió del corazón se escurrió en el lavabo para siempre nunca escribiste una carta de amor la dejaste escurrir se perdió en el misterio para siempre
Le creo. Pero mírese bien al espejo, ¿sí?, ¿era eso? Le vuelvo a creer. Y no se olvide de sonreírle en el papel. Le queda precioso.
ResponderEliminarY te creo, es un hecho cietíficamente comprobado que los pensamientos amorosos convierten a todo líquido hacia una tonalidad carmesí.
ResponderEliminarseguro que era agua rosa. yo escribí una carta de amor así y no lo vi nunca más. No, no fue tan trágico, pero casi. Y no fue una carta, fue un e-mail.
ResponderEliminarQuizá todo el amor se te fué a los dientes, y por un ratito tus dientes fueron rosas, pero como te enjuagaste no lo viste.
ResponderEliminarO quizá sos pariente de Encías sangrantes murphy
O ambas cosas, de todas maneras es divertido.
Besosss
agua rosa
ResponderEliminarsalió del corazón
se escurrió en el lavabo para siempre
nunca escribiste una carta de amor
la dejaste escurrir
se perdió en el misterio para siempre
agua rosa... dientes, mala combinación.
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